Últimos gorilas de montaña del planeta

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viernes, 27 de enero de 2012

Notas de viaje: Caribe colombiano

Como he comentado anteriormente en alguna de las entradas de mi blog, hace dos años me vine a Colombia por un tema laboral y ahora, a punto de volver a España, hago un balance de un país que ya forma parte de mi historia personal y que dejo atrás con cierta tristeza.
Nada más llegar a Colombia me compré la guía de viajes de Lonely Planet y  comencé a internarme en sus páginas en la búsqueda de aquellos rincones que pudieran ser interesantes y que son tan desconocidos en el exterior. Así, guía en mano, fui descubriendo lugares que en más de una ocasión me dejaron con la boca abierta.
En esta primera parte de las notas de viaje, recorro la Colombia caribeña. Naturaleza e historia se mezclan dando como resultado lugares mágicos.

Santa Marta y el Parque Tayrona. Aprovechando un fin de semana largo, me fui a Santa Marta buscando algo de sol y playa, pero encontré mucho más. Santa Marta es una pequeña ciudad a orillas del mar Caribe rodeada por el magnífico Parque Tayrona. Pasé tres noches en Rodadero (un torremolinos caribeño) que realmente no ofrece más que una playa como cualquiera de las del Mediterráneo, pero que es un buen punto de partida para conocer lo que realmente merece la pena, el Parque Tayrona. Este parque, entre la montaña y el mar ofrece unos paisajes espectaculares con playas casi vírgenes a las que solo puedes llegar caminando a través de unos senderos entre una exuberante vegetación (también existe la posibilidad de hacer el recorrido a caballo). Estas playas, en el sector Arrecifes del parque, disponen de lugares de acampada y cabañas básicas para pasar la noche.
De todos los lugares que conozco de Colombia, Tayrona es uno de los mejores y por eso he vuelto en alguna ocasión.






Cartagena de Indias. Se trata del tesoro mejor escondido del Caribe, pero poco a poco se va despertando hacia un turismo internacional que busca playas e historia. La ciudad amurallada está repleta de callejuelas con casas coloridas, iglesias y plazas llenas de vida. En Cartagena se pueden encontrar desde hostales familiares hasta hoteles de lujo en casas coloniales rehabilitadas (El que a mi más me gusta es el Sofitel Santa Clara, que se encuentra en un antiguo convento).
Las cercanas Islas del Rosario (a tan solo una hora en lancha rápida desde el puerto de Cartagena) son la viva imagen del paraiso. La mayoría de estas islas coralinas son privadas y apenas cabe un pequeño hotel rodeado de un mar turquesa. Aunque se puede ir y volver en el día, pasar una noche en La isla del Pirata o en San Pedro de Majagua es todo un lujo.








Isla de San Andrés. Situada a más de 700 km de la costa colombiana, y a tan solo 170 de Nicaragua, esta pequeña isla forma parte de un archipiélago que también incluye Providencia y Santa Catalina.
San Andrés es sinónimo de playa. Las aguas cristalinas de un azul intenso que rodean la parte norte de la isla son una tentación para cualquiera. Uno de los principales atractivos es Johny Cay, un pequeño islote repleto de palmeras y con una playa espectacular al que se accede en lancha desde San Andrés en tan solo 10 minutos. El Acuario también es de visita obligada y se trata de un islote de arena en medio del mar, en el que hay miles de peces de colores que te rodean en cuanto empiezas a hacer snorkel.







lunes, 2 de enero de 2012

Andrés carne de res

Ya no me falta mucho para estar de nuevo viviendo en España. Cuando hace dos años me propusieron "expatriarme" me pareció todo un reto y una oportunidad que no suele suceder con frecuencia, así que acepte casi de inmediato. El destino: Bogotá.
Durante estos dos años he tratado de aprovechar cada segundo todas las experiencias que me pasaban por delante tanto en el trabajo como en los momentos de ocio. He tenido la suerte de vivir la experiencia de Latinoamérica como un colombiano mas y de sentir la acogida de un pueblo especialmente cálido.
Vivir un lugar es mucho mas que un viaje, es sentirte parte de el. Es vivirlo con la intensidad del día a día. Es frecuente que los "expatriados" se relacionen entre ellos y dejen poco espacio para las relaciones con la gente del lugar. Yo he tratado de no vivir así mi experiencia; desde el primer día quería sentir que Bogotá era mi ciudad y no solamente un lugar de paso. Así he conocido a gente que ha ido ocupando un lugar importante en esta aventura.
Una parte esencial de estas vivencias ha sido la gastronómica. Bogotá ofrece una gran variedad de cocinas del mundo de una calidad excepcional. Durante este tiempo me he dedicado a visitar un gran numero de estos restaurantes para llegar a la conclusión de que la comida peruana es de mis favoritas y en Bogotá hay algunos buenos ejemplos, como son Astrid y Gastón o Nazca.
Pero si hay un lugar de visita obligada, ese es "Andrés carne de res". He tenido la suerte de ir en varias ocasiones y jamás me ha defraudado. Se trata de un restaurante-bailadero al que puedes llegar a comer a mediodía y quedarte hasta bien entrada la madrugada sin aburriere un segundo. Andrés cuida todos los detalles de este lugar repleto de objetos de cualquier parte del mundo, sobrecargado y estridente, pero tremendamente divertido. Si tenéis la suerte de ir a Andrés, os recomiendo la arepa de choclo y el lomo al trapo. Actualmete Andrés tiene dos restaurantes, uno en Chía (el original y el que recomiendo encarecidamente) y uno que ha abierto recientemente en pleno centro de Bogotá, Andrés DC.
Yo tratare de ir alguna vez más antes de dejar Bogotá, así que quizá nos veamos.